1 de enero de 2009

Cuando dejemos de existir


Cuando dejemos de existir
de sofocar al mundo
tu mirada permanecerá aún en la mirada de los ciervos
aún en las hojas de los fresnos
aún en el agua del océano.
Tu voz corrompida
y tus senos en las manos del cordero
que le han enseñado a fingir mi voz
a sonreír mi mirada
a lamerte hasta la muerte
a simular mi susurro en la noche…
mi rostro extinguirse en la bruma
mi abrazo ya es puro huesos.




Jon.

1 comentario:

Anónimo dijo...

exquisito..