6 de abril de 2008

La casa de Dios.



(Todo lo que construyo es para ti).



La lluvia desmorona la casa de Dios
y en la casa de Dios las muñecas aprenden a mentir
las mandíbulas de sus puercos siempre permanecen con aroma a sangre.
En la casa de Dios nadie es santo pero todos te desean y no lo puedo evitar
soñaría ser una sombra para poder escapar.
Cuando termina la noche en la casa de Dios sobran los cadáveres
y en cada amanecer le ruego a la virgen María nunca encontrarte...
pero siempre estas ahí.
Cuando me quedo solo mis manos (repentinamente) comienzan a derramar sangre
y me convierto en sombra para poder escapar.





(Todo lo que destruyo lo hago por ti).











Jon.

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