26 de diciembre de 2007

Los arboles de hielo.

¿Cuándo volvés?
Aquí en navidad hubo mucho frío
Heló nuestras entrañas
Se escuchaban los festejos…allí afuera
Y nosotros quedamos en silencio
Una silla vacía
Una sombra ( allí) que trate de alcanzar…
Pero no pude.


Jon.

15 de diciembre de 2007

Sobre mañanas de muerte y perdición.

Desperté con el rostro ensangrentado
la sangre seca dibujo sobre mí
pequeños niños durmiendo
dentro de bolsas de nylon
abrazados a ovejitas bebés.

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Y pensar que me tendré que tomar
el perfume que me regaló mamá…
ya no hay más vino en mi vaso.

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Les regalé una sonrisa y me devolvieron sangre.
Les pedí fuego y me quemaron el rostro.
Les pedí que lo cuidaran y me lo entregaron muerto…

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Me tendrías que ver…
mi mirada inerte lame la muerte.

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En la mañana despierto solo en la penumbra
una bocanada de sangre que trato de morder
una bocanada de tristeza que me trata de encontrar.

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Cuando quedo quieto en la mañana entre las plantas
imagino lo que nunca podrá ser.

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Creí que iba a ser salvo…
pero no lo fui
caí lentamente al vacío...
como una piedra que cae en silencio.





Jon.

5 de diciembre de 2007

Lirios inundados.


Hoy enterraron en la pradera de lirios inundados a aquella niña
la que jugaba en el jardín de cenizas amputadas
la que le murmuraba:
“universo de frágiles manzanas y estrellas en un cielo de cartón”
a las aves defectuosas en el instante que se ahogaban en el mar.


Y la primavera agónica
y un dibujo en sus ojos:
la bestia tendida sobre la hierba
inhalando lo que le queda de aire
y la muerte casi muerta camina lenta
arrastrando sus descalzos pies en el fango
y como una caléndula de pétalos mórbidos
se enreda inerte en el cuerpo de la gran bestia y la convierte en sal.


Hoy enterraron en la pradera de lirios inundados a aquella niña
y ya nadie danzara alrededor de los espantapájaros abandonados del campo
cuando las mariposas posen en los pétalos púrpura de la lluvia
y los cisnes bañados en sangre lucharan entre ellos
hasta la ultima gota
el ultimo aliento
y se postraran pacientes en el agua
esperando el susurro de mil eclipses…
sabiendo que nunca llegará.


Y la primavera agónica
y un dibujo en sus ojos:
Caravanas y caravanas de niñas disecadas
sus pupilas agrietadas a punto de estallar.


Camina despacio…!
sus cabellos enredados
sus cuerpos estropeados
sumergidos…
brotan en la inmensidad.





Jon.